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La Vanguardia es Así
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Autor Adolfo Vásquez Rocca   Libro Artículo
Título Vanguardia nihilista y belleza convulsiva.   Ciudad Valparaíso
Tema La Vanguardia es Así   Editorial La Vanguardia Es Así
Subtema ARTE Y DISEÑO   Fecha edición Abril - mayo
Palabras clave Filosofía, Estética, Moda, posmodernidad. Deconstrucción, fashion, espectáculo, individualismo, frivolidad, poder, Vanguardia, modernidad, Artístico.Iconos, simbolos, estilo, vestido, estético, político, sociología.   Página(s) de la cita 1 - 4
URL http://aevr.wordpress.com/2007...   Publicación La Vanguardia Es Así
Licencia legal Wordpress & Vásquez Rocca   2007
         
Cita Vanguardia nihilista y belleza convulsiva. // Adolfo Vásquez Rocca en 'La Vanguardia es Así' // “La vanguardia es un estado de ánimo”. “La belleza convulsiva será erótico-velada, explosivo-fija, mágico circunstancial o no será” // El entreacto es la vanguardia y uno de los primeros elementos que debe considerar cualquiera que se acerque a ellas con serio afán de entenderlas es su condición teatral. La vanguardia es teatralización como estado puro de nuestra afectividad. Los postulados vanguardistas concernientes a la imagen y a la teoría literaria se establecen por contraposición a los postulados estéticos decimonónicos. En todo esteticismo, en toda decoración, se esconde cierto cinismo y escepticismo, de ahí su historicismo y su maniaco revisionismo. El barroco de este realismo que olvida la realidad es precisamente el neorromanticismo, e históricamente, el renacimiento de los nacionalismos. Los nacionalismos del siglo pasado resultan impensables sin la imagen. Leni Riffensthal1, la cineasta del nacionalsocialismo, lo entendió perfectamente. Ella se encargo de documentar esas “performances” que eran los desfiles militares y los mítines nazis. Registró en El poder de la voluntad a los grandes batallones nacional socialistas atravesando Berlín. Hitler vivió el Kitsch sangriento de Nerón que estableció un artificio pirotécnico en Roma a cuenta de cuerpos humanos. Nada muy distinto al exterminio masivo de prisioneros en las cámara de gas, donde muchos morían de asfixia por aplastamiento antes que se liberara el gas letal. Sin duda alguna las manifestaciones dadaístas, surrealistas y situacionistas, comparadas con la “poesía” hitleriana, fueron un “simple arrebato neorromántico”. La mayoría de historiadores, artistas e intelectuales, cierran los ojos ante la evidencia histórica. Esto –que– haría enfurecer a André Bretón, sin embargo-que duda cabe- es una paradójica verdad; aquí el papa del surrealismo es engañado por su propio truco. André Bretón cae en todo tipo de contradicciones. André Bretón, el hombre que sólo aceptaba como arte el libre fluir del inconsciente sin ningún tipo de censura estética, moral o lógica; el hombre que había proclamado que el acto surrealista por excelencia era bajar a la calle empuñando un revólver y disparar al azar contra la muchedumbre, este mismo hombre, expulsa a Dalí del surrealismo por pintar El enigma de Hitler, y se escandaliza cuando otro miembro del grupo surrealista, sin ningún tipo de motivación, quema la puerta de su casa, con grave riesgo de provocar una gran catástrofe. Tampoco pueden leerse las memorias de Luis Buñuel sin sentir un poco de vergüenza por su idiotez ejemplar. En ellas nos cuenta como la gente vio lirismo y poesía (se refiere a la película Un chien andalou, 1929) donde sólo había una vehemente apología del asesinato. Más allá de las ironías supuestas, debemos reconocer que sí bien los dadaístas fueron los primeros, los originales, los creadores de la expresión más pura y violenta del arte del siglo XX, es también necesario reconocer que Adolf Hitler fue el dadaísta más colosal, el más espectacular y, como no, el más siniestro y macabro. Fue precursor del body-art, de la performances, de los happenings thanaticos. Un situacionista aventajado, para el cual la vida diaria era una locura desatada; un payaso para el que sólo existía una única realidad y, por tanto, todo debía tomarse en serio: ejemplo proteico de un sintético, indivisible, que no observó jamás que pudiera haber diferencia alguna entre la vida, la política y el arte. ¿Cómo un asesino en masa pudo ser quien anticipará estas ideas que están a la base de la posición de cierta vanguardia nihilista? // Bibliografía André Breton, El amor loco, Alianza, Madrid 2000 Luis Buñuel, Escritos de Luis Buñuel, Madrid, Páginas de Espuma, 2000. Luis Buñuel, Mi último suspiro. Barcelona, Plaza&Janés Editores, 1995. Theodor W. Adorno, Minima moralia, Taurus, Madrid 1999 Tchakhotine, Serge, “El Secreto del Éxito de Hitler”, en M. de Moragas, Sociología de la comunicación de Masas, T. III. Propaganda y Opinión Pública, Madrid, Ediciones G. Gili, 4ª edición, 1994. Susan Sontag, “La Fascinación del Fascismo”, en El Fascismo en América, México, Nueva Política, N° 1, enero – marzo de 1976 Palmier, Jean Michel, “Del expresionismo al nazismo. Las artes y la contrarrevolución en Alemania (1914 – 1933)”, en María Antonieta Macciochi, Elementos para un Análisis del Fascismo, tomo II, España, El Topo Viejo Simón Royo H., “Leni Riefenstahl y la estética fascista; prueba de la imposibilidad de un arte apolítico”, en Revista Observaciones Filosóficas , 2007, http://www.observacionesfilosoficas.net/leniriefenstahl.html Adolfo Vásquez Rocca, “El artista como dictador social y el político como escenógrafo”, en Psikeba Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales © 2006, Buenos Aires, http://www.psikeba.com.ar/articulos/AVRartista.htm Adolfo Vásquez Rocca, PH. D. // Ver En “La Vanguardia Es Así” “La moda en la posmodernidad. Deconstrucción del fenómeno fashion” http://aevr.wordpress.com/2007/04/28/la-moda-en-la-posmodernidad-deconstruccion-del-fenomeno-fashion/ 1Según Deleuze y Guattari el romanticismo alemán exonera al héroe-individuo de servir al pueblo y a las masas mediante el resguardo de la soledad, pero también se nos dice que “el fascismo utilizó mucho menos a Verdi que el nazismo a Wagner” (Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Valencia 1980, p.345). Lo sonoro (oído) prima sobre lo visual (vista) en materia de desterritorialización habiendo un “fascismo potencial de la música” (Deluze Op.cit. p.351): “Éxtasis o hipnosis. No se mueve a un pueblo con colores. Las banderas nada pueden sin las trompetas” (Ibid) de ahí que la cineasta nazi Leni Riefenstahl emplease ambas en su película El triunfo de la voluntad (1935). Se distingue aquí entre pueblo y masa, pero para nuestra sorpresa el nazismo y la música de Wagner son clasificados como fenómenos ligados al pueblo (y ciertamente estaban ligados a la mistificación del pueblo ario) y no como un fenómeno de masas. Pero en la obra de Riefenstahl lo que se percibe es un fascismo potencial del cine puesto en obra, un cine dispuesto para configurar la masa fascista en los términos en que había sido descrita por Freud en su Psicología de las masas y análisis del yo (1923), como un ser colectivo producido mediante la identificación, el enamoramiento y la hipnosis con relación a un Führer, líder y salvador. Yo distingo pueblo y masa de otra manera, pues para mí el pueblo en el buen sentido de la palabra, (no el ario ni el elegido), son las 110 millones de personas que se manifestaron consciente y simultáneamente en 60 países contra la guerra en Irak (febrero de 2003), mientras que las masas son los millones de borregos que pueblan en manadas los grandes centros comerciales. // Adolfo Vásquez Rocca // La Vanguardia Es Así
 
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